4.30.2009

- Bienvenida otra vez -musitó, tomándome en brazos- Has dormido profundamente, no me he perdido nada -sus ojos centellearon- empezaste a hablar en sueños muy pronto. - ¿Qué oíste? -Los ojos dorados se suavizaron. - Dijiste que me querías. - Eso ya lo sabías -le recordé, hundí mi cabeza sobre su hombro. - Da lo mismo, es agradable oírlo. Oculté la cara contra su hombro. - Te quiero -susurré. - Ahora tú eres mi vida -se limitó a contestar.

No comments: